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2232: El Primer Impulso

La Artemis era la manifestación de un sueño. Cuando llegó el anuncio de que se había construído una nave para alcanzar el planeta potencialmente habitable más cercano, el público alucinó. Los mundos alienígenas y el primer contacto ya no eran productos de la ciencia ficción, se estaba haciendo un realidad palpable.

La nave sería equipada con asientos de éstasis (conocidas como "botas"), equipo de terraformación y suministros, y un Núcleo IA al timón. Máxima capacidad: cinco mil.

Se hizo un llamamiento a voluntarios.

Nadie restó importancia a los riesgos, de los que habría muchos. Impulsada por los más modernos motores, la Artemis tardaría más de dos cientos años en alcanzar su destino. Muchas cosas podrían suceder en ese tiempo. A pesar de ello, hubo más de un millón de voluntarios. Comités filtraron la lista, buscando el balance en la combinación habilidades, oficios, y disciplinas.

Lo siguiente son extractos del "Carro a la Estrellas", la pieza oficial de acompañamiento al lanzamiento basada en la compilación de los regitros de vuelo, los diarios personales, y los relatos de testigos de la Artemis y su lanzamiento.


Hora: Lanzamiento = -0d14h38m13s

En la víspera del lanzamiento de la Artemis, la Capitana Lisa Danvers estaba en el puente comprobando los paneles de circuitos bajo la estación de comunicaciones... por tercera vez.

Arthur Kenlo, Ingeniería, sentado sobre el brazo del sillón del capitán. Había renunciado a adivinar lo qué ella estaba buscando.

Lisa siempre tuvo problemas con las naves grandes. Por supuesto, había pilotado transportes antes pero éste era diferente. Había miles de cosas que podían ir mal las cualles, a su vez, podrían afectar a un millón de funciones. Era enloquecedor y probablemente se estaba jodiendo a sí misma por seguir ese camino.

"¿Está segura de que no puedo ayudarla, Capitán?" Dijo una voz impersonal murmurando desde docenas de altavoces escondidos por todo el puente.

"No, estoy bien".  Dijo ella; Kenlo repitió en silencio las palabras de lo que claramente era un intercambio familiar. Lisa no pudo encontrar nada equivocado, fuera de lugar, o sospechoso en la miriada de circuitos. Ella odiaba la anxiedad pre-vuelo. No importaba lo que hiciera, siempre la atacaba con fuerza. Así que tomó una decisión ejecutiva, se interrumpió y reemplazó el panel. Kenlo se animó.

"¿Estás bien?"

"Sí, eso creo. ¿Ey Janus?"

"¿Sí Capitán?" . Respondió la voz impersonal.

"Crea una nueva serie de acciones de contingencia para la Botas de Extasis."

"¿Algún parámetro específico?"

"No, usa tu imaginación."

"Ese es un concepto del que sólo tengo una comprensión externa."

"Feura de la norma. Algo que no hayamos pensado ya."

"Lo intentaré, Capitán."

Esa noche, Janus, el Núcleo IA, intentó imaginar.

Hora: Lanzamiento = -0d0h4m21s

A la mañana siguiente, el mundo esperaba. La pobación de voluntarios estaba esperando en la Plataforma Orbital. Los ingenieros pensaron que sería mejor así, se ahorraban el trabajo de contruir asientos de lanzamiento para cinco mil. Así que habían sido transbordado en grupos durante las pasadas semanas.

Hoy era el lanzamiento de la propia Artemis. Danvers y el núcleo de su tripulación la llevarían arriba entonces atracarían en la Plataforma para recoger a los Civiles y los suministros de último mimuto. NewsOrgs de todo el mundo se reunieron allí listas para capturar el momenot en todo formato concebible y ponerlo en todo lo que tuviera pantalla.

Lisa ya estaba amarrada. los nervios y temores de los pasados días disueltos en cada momento que pasaba. Miró fijamente a la pantalla principal que mostraba la vista frontal de la nave. Ahora mismo tan sólo era el tubo de lanzamiento sellado. Penso en esa capa más allá, el cielo. El cielo que amaba. Estaba esperando que ella regresara.

Danvers repaso sus comprobaciones pre-vuelo. Fue concienzuda y profesional pero no pudo comprobarlas todas lo bastante rápido. Compartimentos de la tripulación comprobados, todo el panel estaba en verde. Una compronación final con Control de Vuelo. Estaban listos.

Llegó la hora.

Claxons fuera de la nave empezaron a chillar. Las masivas compuertas del tubo de lanzamiento se desbloquearon con sonoros golpes.

"¿Capitán Danvers, debería asumir el control?" dijo Janus

"No, lo tengo yo."

"¿Está segura Capitán?"

"Lo estoy."

Las compuertas empezaron a moverse.

"Pero Capitán, tengo un .002 cociente de error pa-."

"Sólo muéstrame ese cielo. Os llevaré allí."

Hora: Lanzamiento = +9d5h12m57s

Janus asumió el control y durante una semana el ciclo de comprobaciones de errores y anomalías una vez que la tripulación y los civiles entraron en éxtasis. Una simulación de cómo la nave se comportaría una vez inciase el Impulso. Si hubiera algún problema Control de Vuelo podía abortar e incluso pilotar la Artemis de vuelta por control remoto si fuera necesario.

Control de Vuelo terminó una valoración final de las comprobaciones. Todo parecía correcto. Justin Cobb, el Director de Misión, miró hacia la bahía de técnicos, científicos, y analistas.

"Todos bien."

Todos asintieron con un gesto.

"Esta es la última opportunidad. Si alguien tiene la más mínima duda o preocupación, no me importa cómo suene o cómo los de arriba fliparán, será mejor que lo diga."

Silencio. Cobb esperó unos momentos entonces asintió estableciendo contacto con la Artemis

"Buenas tardes."

"Cómo estás Janus?"

"He estado haciendo simulaciones. Escenarios de contingencia. Los ejemplos incluyen: fluctuaciones de enegía aleatorias, impacto con un objeto extraño, contacto con gas o elementos no catalogados, contacto con organismos hostiles, etc."

"¿Alguna conclusión?"

"Creo que estaremos bien."

Cobb miró a técnico más próximo, ligeramente confundido por el lenguaje de la IA."¿Crees?"

"Imagino que estaremos bien, Mr. Cobb"


Veinte minutos después, la Artemis disparó su retrocohetes iniciando la combustión completa programada de setenta minutos. Cruzó los límites de nuestro sistema solar, entrando en ese gran mar de espacio más allá, en ese negro silencio que nos rodea.

Y esperamos, soñando con las cosas que ellos encontrarían, con la esperanza de que un día volveríamos a oir de los valientes hombres y mujeres que subieron a la Artemis, ese carro hacia las estrellas, y se presentaron como los primeros Embajadores de esta Tierra Unida.